A veces me invaden pequeñas nostalgias.
Nostalgia del desayuno cotidiano en la bandeja compartida, especialmente los domingos. O de la simple taza de café antes de salir hacia el trabajo.
Nostalgia del llamado teléfonico avisando que llegué o que voy camino a casa. Y de la consabida pregunta: "¿Cómo te fue hoy?".
Nostalgia del abrazo y del beso. Del cocinar juntos hablando de la vida.
Nostalgia del olor a pescado y mariscos de los sábados, después de las compras en la feria, con música, baile y alegría.
Nostalgia del simple mirarse a los ojos, del tomarse de la mano, de la cabeza recostada en mi hombro y mis dedos desordenando sus cabellos.
Nostalgia del amor sincero, de la amistad cómplice, del compañerismo en todo y a toda hora, sin ocultamientos ni secretos.
Nostalgia de la tarea amanecida, del chat de yahoo con sus monitos que quedaron mudos.
Nostalgias del caminar bajo la lluvia, del ir a la playa aunque sea a mirar el mar.
Nostalgia de las botas y las faldas, del viaje en auto escuchando al Rumpi o Los Nocheros o las Azúcar Moreno...
Pequeñas nostalgias del día a día con su presencia constante que ya no es igual.
http://youtu.be/IfaRSzaDPUo
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